El arte de Mauricio Ramírez se ha vuelto imposible de ignorar en Milwaukee. Sus colores brillantes y formas geométricas ya forman parte del paisaje de la ciudad.
Una de sus piezas más reconocidas, Our Roots Say We’re Sisters (Nuestras raíces nos dicen hermanas), se ve desde la parte trasera de Holthusen Hall en Marquette. Ramírez ha ganado atención por su estilo único y porque, con cada mural, transforma por completo los edificios donde trabaja. En los últimos años, sus obras se han convertido en puntos de referencia importantes, especialmente para la comunidad hispana en Milwaukee.
Pero, aunque muchos reconocen sus murales, no todos saben quién es el artista detrás de ellos. Ramírez es un muralista chicano con raíces entre Chicago y Milwaukee, y su estilo “low-poly”, que es basado en figuras geométricas y colores llamativos, es lo que le ha dado una identidad visual propia. Sus retratos grandes y llenos de color celebran la diversidad y destacan las historias de las comunidades que lo rodean.
En entrevistas anteriores, Ramírez ha dicho que su misión es hacer arte público que refleje a la gente del lugar donde pinta. Sus murales no son solo decorativos; buscan crear presencia y reconocimiento para las comunidades que normalmente no aparecen en las paredes de las ciudades.

Un buen ejemplo de esto es Como la flor, en el barrio latino de Walker’s Point. Visible desde la I-94, el mural es un homenaje a Selena y cubre seis pisos en el costado oeste de los Apartamentos Taxco. Ramírez se inspiró en el último concierto de la cantante en Houston en 1995, y la obra refuerza la identidad chicana y tejana en un vecindario históricamente latino que sigue cambiando con el tiempo.
Otro mural destacado es Heart & Sol, pintado en 2019. Fue considerado el mural más grande de Milwaukee y queda en la esquina de Wells con 6th Street, muy cerca de campus. La obra muestra a dos niñas de distintas ascendencias y funciona como una representación clara de la diversidad que define a la ciudad. Además de su tamaño, la pieza se ha convertido en un recordatorio visual de que Milwaukee es una comunidad multicultural.
Y aunque estos murales ya son parte del día a día para muchas personas, su impacto va más allá de lo visual. Para muchos estudiantes latinos en Marquette —y para la población hispana de Milwaukee en general— ver rostros y símbolos culturales en espacios públicos envía un mensaje claro: “estamos aquí.” En una ciudad donde las narrativas latinas no siempre han ocupado lugares centrales, el trabajo de Ramírez funciona como un recordatorio de presencia y orgullo.
Sus murales alrededor de Milwaukee también registran historias de migración y comunidad. Cada obra está anclada a un lugar específico y responde a ese espacio. En Walker’s Point, por ejemplo, Como la flor conecta con décadas de cultura chicana y latina. En el centro de Milwaukee, Heart & Sol habla de una ciudad con una juventud diversa y en crecimiento. Y en Marquette, Our Roots Say We’re Sisters resalta la solidaridad entre mujeres de distintos orígenes, algo especialmente significativo en un campus donde la población latina sigue creciendo.
Aunque Ramírez no respondió a esta entrevista, su trabajo ya habla por él. Y lo que dice es claro: que Milwaukee es una ciudad que está cambiando, y que ese cambio también se ve en el arte que decora sus calles. Su estilo funciona casi como una firma cultural. Donde aparece, suele haber una conversación sobre identidad, representación y comunidad.
El crecimiento constante de su trabajo en Milwaukee sugiere algo más: que el arte público latino no es una excepción ni una rareza, sino una parte activa de la identidad cultural de la ciudad. Y mientras Milwaukee sigue evolucionando, los murales de Mauricio Ramírez siguen marcando la cuidad con historias que merecen ser vistas.
Esta historia fue escrita por Jaylen Hill. Se puede contactar con él en [email protected].

